
- Motivar a sus hermanas de comunidad
(Constituciones, 39 y 40)
“Todas somos líderes”. Es fundamental partir de esta idea y convicción, porque el liderazgo es una cuestión de actitud y decisión, donde la persona decide vivir de forma motivadora y es ella quien conduce cada ámbito de su vida, siempre en relación con los demás y acogiendo el Proyecto del Padre.
En este sentido, todas las hermanas, cada una desde su espacio de liderazgo (con la palabra, las actitudes, las relaciones, el servicio, la corresponsabilidad, las fragilidades, el testimonio…) participamos en la motivación, la creación, la buena marcha y crecimiento de la Comunidad. Y todas somos responsables de lo que hacemos y de lo que dejamos de hacer.
Cada hermana tiene el reto y la responsabilidad de ser líder, de motivar aportando su propia luz, y de esa forma vivir un liderazgo transformador, como el de Jesús. Y la Comunidad, en actitud de servicio y espíritu de familia, acoge a cada hermana con sus valores y contravalores, especialmente a las ancianas y enfermas, favoreciendo ese liderazgo transformador, personal y comunitario.
La acogida a cada Hermana alcanza también a las hermanas que nos han precedido, como testigos del amor gratuito de Dios, y hoy descansan en Cristo. Ellas siguen vivas en nosotras, en nuestro recuerdo y oración.